lunes, marzo 13, 2006

H2O: No solo es agua. La batalla del siglo XXI

El agua es un factor muy importante en nuestras vidas, nuestros pueblos; más que importante es indispensable ya que no existe ningún otro sustituto de la misma; el día que se acaben las reservas de petróleo, podemos utilizar energías alternativas que lo suplan, pero no existe nada que pueda sustituir al agua porque por desgracia no es un elemento inagotable. El agua no solo es un elemento del ambiente en el que se expresa la vida, sino también el medio en el que surgió ésta y una condición necesaria para que persista, la prueba esta en que representa el componente principal de las células de los seres vivos. La vida evolucionó en el agua y por lo tanto este elemento se convirtió en el disolvente básico en el que se producen todas las reacciones químicas que desencadenan en el desarrollo de nuevos seres vivos. En el caso de las plantas, las semillas, independientemente de las condiciones climatológicas necesarias para su germinación, es el agua el factor más importante para su desarrollo. En el caso de los animales es similar, ya que necesitan de un medio acuoso para su existencia y desarrollo con independencia de si se desarrollan en un huevo o en una placenta.
Para que subsistan las especies, incluido el hombre, no solo es necesario que el agua este disponible para todos, sino que ésta tenga unos mínimos de calidad para que pueda ser utilizada.
El agua no es un elemento aislado, guarda relación y dependencia con la atmósfera, la vegetación, el suelo y el subsuelo y al mismo tiempo influye en las características de los mismos. En el caso de la vegetación es de todos sabido que las zonas de mayor vegetación, de grandes bosques, son las que mas precipitaciones reciben del mundo
( más de cuatro millones de metros cúbicos al año).
El agua además de ser un recurso es un valor, forma parte del patrimonio natural. El tema del agua no se percibe sólo en parámetros tecnológicos y económicos. El agua forma parte de lo emocional, y por tanto, la respuesta a planteamientos relacionados con el agua no tiene porqué ser sólo racional.
Es una actitud muy egoísta por nuestra parte, pensar en el agua como algo exclusivo de los hombres y de esta manera alterar su curso a nuestro antojo, el agua no nos pertenece, es algo prestado que debemos de cuidar no sólo por nosotros sino también por los animales y plantas que tienen el mismo derecho que los hombres a ese préstamo.
Nuestro país está sujeto a unas condiciones climáticas poco proclives al derroche.
Las especies y los hábitats mediterráneos están adaptados a esas premisas, forma parte de su singularidad. Pero no nos hemos conformado con ello, hemos construido embalses y trasvases, se ha llevado el agua para regar dehesas, estepas, y semidesiertos. Hemos agujereado la tierra hasta secarla. Incluso hemos colocado millones de turistas en donde más sol (y menos agua) podían encontrar, y para convencerles de que España es diferente hemos sembrado de campos de golf las comarcas más secas del continente. Los países no pueden permitirse determinados lujos, deben adaptarse a sus condiciones naturales.
En la cuenca del Ebro, existen tres ecosistemas que hay que preservar. Uno es el Pirineo, que constituye una reserva de biodiversidad, es el gran regulador del ciclo hidrológico.
El otro es el curso medio del Ebro, en el que se encuentra el último río meandriforme de curso variable en la Unión Europea, con sus galachos y sotos.
Por último, el Delta del Ebro, uno de los ecosistemas más ricos de toda Europa, que
necesita un caudal ecológico para su mantenimiento.
Tenemos la suerte de vivir en un hemisferio del globo en el que apenas existe escasez de agua, o por lo menos no se tiene sensación directa de ella y esto dificulta el proceso educativo, ya que nada educa tanto como la necesidad de algo y que por desgracia no se sabe lo que se tiene hasta que se pierde.
España es el tercer país del mundo en consumo de agua por habitante. Nos contamos entre los humanos más despilfarradores de todo el planeta. No es extraño, puesto que aquí el agua casi es gratis. Y eso que la mayor parte del país está sujeto a unas condiciones climáticas poco proclives al derroche. Pero el abuso tiene un precio. El agua es un recurso natural limitado, y como tal hay que pensar en él.
Estamos ante el valor de la eficiencia. La eficiencia como valor del agua, significa hacer más con lo mismo o hacer lo mismo con menos. Implica distinguir entre demanda y apetencia.
El agua, como recurso, puede y debe ser utilizada, reutilizada y reciclada. Por ejemplo, el recurso agua en una nave espacial es infinito, porque se reutiliza continuamente. Una planificación basada en la eficiencia aumenta los ciclos en el uso del recurso agua. Para ello es necesario invertir en modernización y eficacia, en técnicas eficientes como pueden ser la desalación y el ahorro, frente a otras medidas como son los embalses y los trasvases.
El valor de la eficiencia también obliga a distinguir entre uso y consumo. El consumo es lo que necesitamos, el uso es lo que podemos modificar y disminuir o aumentar. Podemos gestionar bien, buscar las dobles o triples utilizaciones, el máximo ahorro en el consumo directo y limpiar la totalidad del agua que usemos.
Su importancia es entonces evidente , así como la necesidad de cuidarla, valorarla y en consecuencia, no desperdiciarla.


elDuende.

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